
Sólo tuve la oportunidad de trabajar dos veces con él. Pero fue más que suficiente para saber lo que era y será Don Rafael Ariza para siempre como Capataz y como persona. Mucha sabiduría que le había dado su experiencia de muchísimos años delante de los pasos y una bondad infinita. Daba gusto escucharle contar sus vivencias y "batallitas" de antaño.
Ahora estará mandando los pasos en el cielo con su padre y su abuelo y debajo sus costaleros de siempre, igual que cuando empezó.
Mi más sentido pésame a toda su familia.
Descanse en Paz.